PRESENTACIÓN.

Contexto personal:
"[...] leve y pasajera y articulada y lógica, como ya he dicho, una de esas perturbaciones que no nos impiden seguir trabajando, ni condicionarnos de manera sensata, ni ser formales, ni tratar con las demás personas como si nos sucediera nada; una de esas perturbaciones que seguramente pasan inadvertidas para todo el mundo menos para el que la siente, una de esas que todos tenemos de vez en cuando. [...]" (Javier Marías, 1989).
Contexto de creación:
Cualquiera que visite esta ciudad, Granada, con un aborigen sabrá que si de algo estamos orgullosos los granainos es de nuestros miradores.
Yo no soy asiduo de los celebres miradores albaycineros de San Miguel o San Nicolás, ni me ubico en la Torre de la Vela. Prefiero un lugar de sombras humildes, un conjunto de torres de la muralla de la Alhambra, que hasta hace pocas décadas fue prisión militar. Desde aquí soy visto y veo.
Las "vistas" son la asunción de la posición en el espacio y el tiempo que metafóricamente me permite asumir un punto de referencia relativo, en el cual me siento cómodo, el de la 'teo -ría'.
Este blog responde a dos necesidades: Razonar en voz alta y en público sobre algunas cuestiones cívicas, las cuales someto a crítica para ser yo criticado. Un cuaderno abierto a lo cotidiano y a lo contingente.
Y por otra, liberar a "El que escribe" de mi servidumbre.
Todo lo que aquí se escriba es temporal, no pretende sentar cátedra, pues no estoy investido como tal, ni impartir doctrina, pues no soy ni maestro ni sacerdote. Es un espaciotiempo de provocación.
Todo pretende regirse por una frase del Gran Barbudo: "Bienvenidos todos juicios fundados en la crítica científica" (K. Marx). Gracias.

viernes, 19 de octubre de 2012


Tiempos de dejá vu  políticos… y de escapes  por la estética.
(Memoria de Peces y Meditaciones de un abuelo cebolleta llamado Sísifo).
Hubo un tiempo en el cual la infancia masculina se definía por las pandillas de tu placeta o por ser un raro. Aquellos eran tiempos de tirachinas, trompos y descalabros varios, las alianzas se formaban por cuestas y por barrios. (Recomiendo “Una derrota de los Greñuos” de Ángel Ganivet para ilustrar estas peripecias).
Eran tiempos de ver la tele en blanco y negro y las tribus conocidas, eran las de emplumados indios americanos que cada sábado llegaban a nuestros hogares o a los del vecino, (porque había casas sin televisor).
Con la edad aquellas horas y días se hacen poemas épicos en yámbico,  cicatrices y suspiros de un ayer que no volverá. Después te enfrascas en nuevas pandillas de equipos de fútbol,  en partidos, etc. y crees que la infancia será eterna.
Por doquier hay un(x) rarx que se separa de la tribu y sigue su discurrir junto al río alejado de las chozas, quien lo señala como uno de los suyos, pero  al cual es mejor mantener separado incluso en las migraciones. Esx se siente como en los márgenes de lo unificado.
Por doquier,  Toro Sentado piensa que el que fuera su Gran Guerrerx ya no es el más capacitado para esa función y lo destituye. Éstx, no contentx con su caída, coge su tipi y se marcha con su clan a las orillas del río y dice que las críticas del(a) rarx eran acertadas. Siempre asegurándose que aquel (la) esté para dar lustre al nuevo clan, mas a distancia suficiente. Y así crecen los clanes, embadurnados con un adjetivo distintivo y manteniendo todas las viejas costumbres y los viejos hábitos. Los clanes migran en paralelo, con nuevxs jefxs, y el (a) rarx en sus periferias. Un eterno dejá vu.
Lxs rarxs a veces tienen imaginación y disfrutan viendo como todo ha cambiado para seguir igual, porque ese eterno retorno nihilista le permite al menos escapar a los lares de la estética. Ve como los grandes guerreros se creen un José Aurelio Buendía que crea Macondo de cero, pero a diferencia de él, sin salir de su clan o su tribu, con quien mantiene el cordón umbilical que le dota de status. La Ardía de estos nuevos asesinos, (asesinados) está en el pasado, en reproducir lo consabido. Allí la enfermedad del sueño, del olvido, está preestablecida, pues se abandona el viejo lar con los nombres de toda la vida colgados de cada cuello y de cada objeto.
En ese nuevo clan se espera a Godot inútilmente en un juego de absurdos donde se pretenden crear puentes con los ayeres  repudiados por haber perdido las señas de identidad de su ser y por ser los mayores colaboracionistas, o por volver a ser los Grandes Guerreros de la vieja tribu, la  recién abandonada.
De Ocnos en Cernuda al Sísifó de de Camus, puede viajar el(a) marginadx con un poco de imaginación esperando que algún día haya un cruce y sean capaces de encontrar una senda en la que reine el equilibrio del caos, y se pueda seguir un mismo sentido. La utopía en su boca es un sabor antiguo, a esa ambrosía que nunca se ha paladeado, pero que se sueña y que se sabe que es inefable para las bocas dialécticas y materialistas.
Llama a los ilusionistas N. Chomsky, quizás nos sombre tantos Moises y tantos sacedotes de Nietzsche, y nos faltan más textos legibles sobre los que acordar el sentido del camino. Mientras de dejá en dejá vu refugiémonos en la estética (o en la seudociencia), para ser seres olímpicos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario