Nunca
Máis.
(A
vueltas con el sujeto(s) político(s))
(Memoria
de los peces).
Un ‘tópico’, ‘un lugar común’ [1. m. Principio
general de que se saca la prueba para el argumento en el discurso. /2. m. Expresión trivial, o ya muy empleada
en caso análogo. (DRAE)] tienen dos
significaciones en el Diccionario de la RAE, detrás de ellos se encuentran dos falacias
tradicionales en la lógica filosófica: la falacia ad Homminen y la falacia ad
Populum. Me suelo encontrar ante estas dos formas retóricas en tantas ocasiones
que he decidido no continuar mis debates con las personas que hacen uso de
ellas.
¿Por qué no dejamos a los muertos en
paz? Puedo cerrar el estos párrafos con
apelaciones a lo sacro: Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci, dos personajes tan
vacuos en estos días que lo llenan todo. Llenan de vacio lo vacio, es decir,
dejan silencian el espacio para el debate sobre nuevas categorías analítica
[dialécticas]. “Todo el mundo sabe lo qué dijo Gramsci y Rosa Luxemburgo, pues
eso debemos hacer.” “Vamos a dejar de tirarnos los tras a la cabeza que empiezo
a hablar yo y yo digo la última palabra”. Sinceramente yo no sé ni italiano ni alemán,
ergo no he hojeado todo Gramsci ni toda Luxemburgo. ¿Por qué no dejamos a los
muertos en paz? Si lo hacemos quizás podríamos abrir el espacio a la
hermenéutica no falaz de lxs clásicxs y dejaríamos que la imaginación sepa
construir nuevos modelos, esquemas o heurísticos para comprender los estímulos
que nos llegan a las seudociencias sociales y a los espacios de reflexión
práctica de la política.
Las efemérides tienen la virtualidad
de presentar ante los peces viejos escenarios que ya no recordamos o que hemos
negado, porque no hemos sido capaces de digerir intelectualmente, por la simple
razón de que no encajan en el puzle que tenemos diseñado y recreamos
constantemente.
Podemos hablar de 15 – m, de
indignación, etc. ¿Alguien puede identificar a alguno de sus líderes? Sí.
¿Alguien fuera de Galicia puede citar algún líder del Nunca Máis? Un tópico
gallego respondería con otra pregunta: ¿Es necesario?
El movimiento Nunca Máis se hizo célebre
porque la población gallega pedía responsabilidades, sí, exigía la verdad, la asunción
de responsabilidades, etc., sí. De todo aquello la ciudadanía asturiana en
particular y la española en general dieron buena cuenta: Álvarez Cascos
presidió el Principado y M. Rajoy preside el Ejecutivo.
El movimiento Nunca Máis se hizo
célebre… por una marea de personas que desde todo los lugares imaginables
acudieron a limpiar chapapote. ¿Quién los movilizó? Un desastre ecológico y una
desastrosa gestión público - privada de un accidente, bastante evitable.
Las gentes se movilizaron para
solucionar un problema por sí mismos, un problema que no habían sido capaces de
evitar y de solucionar sus representantes o sus pro- hombres de los negocios. Efectivamente
necesitaron organización, pero de aquellas organizaciones no gallegas se
separaron pronto, volvieron a lo domestico, al voto cada cuatro años. El 15 - m
en sus inicios movilizaba sin organización suficiente a esas fuerzas.
¿Por qué las izquierdas no
aprendieron nada del Nunca Máis?, ¿Por qué las seudociencias sociales no han
dotado a las izquierdas de soporte teórico analítico para leer ese fenómeno?
Un(a) ácrata me respondería con
facilidad: “las organizaciones políticas y las seudociencias están destinas a
sostener a élites burocráticas al servicio del poder instaurado y no desean que
nada cambie. Ello les sirve en un doble sentido: no irritan al sistema y éste
les permite mantenerse en el seudopoder.” ¿Le puedo quitar la razón?
Buscamos o esperamos a Godot bajo el
prisma de la importancia de llamarse Ernesto. El 15 – m necesita un sujeto
político. ¿Cuál? Las respuestas son simples: un “Ilusionista colectivo”, “una asamblea
constituyente”, “un intelectual orgánico”, “un Frente…”. El primer partido de
masas fue creado bajo la dirección de F. Lassalle, (yerno del Gran Barbudo), aquella
maquinaria fue repensada por V. I. Lenin. ¿Y hoy? Sin apelar, a ambos, volvemos
a construir según sus planos esos que ya no sirven para canalizar la
frustración, ni la voluntad, ni aglutinan.
¿Fueron masas quienes se llenaron
las manos de chapapote y durmieron cientos de kilómetros en autocares fletados
para ello?, ¿Son masas quienes acuden al 15 – m, al 25 – s, al …? ¿Entonces por
qué continuamos creando lo que ha fracasado? Quizás por ignorancia. Quizás por
incapacidad. ¿Quizás por miedo?, ¿Quizás por voluntad de dominio?, ¿Por
reproducir nuestra vocación de dominio?
“Nunca Máis” es necesario borrarlo
de nuestras mentes, porque se gestó sin líderes, sin mayorías, sin textos, sin
dominio… Y eso no nos sirve a quienes tenemos vocación de servicio público.
“Nunca Máis” o “Stop Desahucios” son
realidades inefables para lxs seudocientificxs y para lxs politicxs o para lxs
líderes sociales o culturales. Quizás sea el tiempo de escuchar a aquellas y a
estas voces, de mirar aquellas manos, de pensar en aquellas multitudes y dejar
de crear cabezas redundantes de lo sabido, “cabezas mantecosas” que como las ruedas
de Fourier avanzan en forma de muelles, para dejarse llevar hacia lo que nueva
fase de esta pre – historia nos depara.
Y a los seudo – ilusionistas únicamente
les puedo ofrecer mis dudas, mi amor por lo asambleario y una falacia ad
hominen: Federico Engels (1884): “[…] El sufragio universal es, de esta suerte,
el índice de la madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a
más en el estado actual, pero es bastante. El día en el que el termómetro para
los trabajadores marque el punto de ebullición, ellos sabrán, lo mismo que los
capitalistas, qué deben hacer.” (Barbarie
y Civilización, en El origen
de la Familia,…). No aspiro a utopista, mas cuando sé que los termómetros de
mercurio se retiran del mercado y ahora nos calibran los digitales no entiendo
porque más de lo mismo con los mismos al frente. ¿Éste es tiempo de masas? ¿Y
don Antonio (permitirme don Francisco Fernández Buey y don Manuel Sacristán
hacer esta pregunta) pensaría lo mismo? Me
quedo en hermeneuta, dejo la respuesta a lxs exegetas.

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