En Opinión de Jesús.
La complejidad de lo social, de lo público y el idealismo en lo político.
La sabia serenidad de Santos Juliá a un aprendiz de 'historia de las ideas' (yo no puedo parcializar con el adjetivo 'políticas', no la concibo así), da una lectura diferenciada, poco habitual de: 'lo social', 'lo público' y 'lo político'.
El complejo 'espacio social', supera los margenes de 'lo público' asociado a la labor ejecutiva del Estado usualmente, aunque en el se incluya también 'lo político', en estas líneas distinguiré las tres escalas.
La entrada de actores sociales en 'lo público' y 'lo político' puede realizarse por varios motivos: por 'vocación ciudadana', para contribuir al bien común con sus capacidades, estaríamos ante un actor virtuoso desde el punto de vista del republicanismo o de los conceptos del ideal democrático.
En otros casos, el sujeto puede entrar en 'lo publico' y 'lo político' con una clara aspiración de trasladar sus intereses económicos privados a esos espacios, recuérdense las palabras de Zaplana: "Yo estoy en política para forrarme". Otros ejemplos podrían ser la carrera de Mario Conde o el caso palmario de Silvio Berlusconi, ¿estamos en estos casos ante políticos?, ¿antes hombres públicos? Bajo mi punto de vista, no. Estamos ante gestores privados que pretenden hacerse cargo 'de lo público' para ponerlo a su servicio y para ello requieren enfundarse el traje de políticos.
Esta perspectiva podría extenderse a los tecnócratas, servidores del sector privado entran en 'lo político' como sujetos políticos para poner en orden 'lo público' (el Estado), siempre asumiendo la perspectiva de corregir "sus excesos" para servir mejor a 'lo privado'.
Como acertadamente indica Santos Juliá:
"Solo a fuerza de trompazos hemos llegado a vislumbrar que la responsabilidad de esta situación tiene nombres, que no habríamos llegado adonde estamos si no hubiera sido porque una nueva clase de políticos, financieros y promotores inmobiliarios tomó decisiones que, aparte de garantizarles millones de euros en sueldos, dietas, libre disposición de tarjetas de crédito, blindaje de contratos, planes de jubilaciones, etc., han arruinado a entidades de crédito centenarias. No se destrozan instituciones como las cajas de ahorro así como así. Se necesitan, para ir amontonando tantos escombros, gentes rapaces, políticos ávidos de poder y dinero, administradores corruptos, consejeros cómplices, inspectores ciegos."
Existe un bloque dominante que transforma el ejercicio de las labores públicas en corrupción. Marx comprendió esta realidad partiendo del concepto de "Sociedad Civil" de Hegel. Yo caigo en el idealismo de ese gigante, como pequeño - burgués, me resisto a la vulgarización del pensamiento del Viejo Barbudo, y aspiro a "una reconstrucción habermarsiana" de 'lo público' y 'lo político' en el marco complejo de 'lo social', siendo consciente que es este último donde se dirimen las verdaderas batallas ideológicas, un campo de confrontación donde las fronteras se diluyen y las clases ya no se pueden definir por su función, sino por su capacidad de crear alianzas para imponer el dominio de sus intereses.
Lloraré, pues mi lenguaje no comunica y tendré que continuar viviendo en una falsa conciencia de 'lo real', que no es lo mismo que 'lo explícito'.
Escribiré de política.