Europa
sin identidad ... socialdemócrata.
Reflexiones
sobre los Artículos siguientes:
Las
griegas y griegos, las y los habitantes de Portugal e Irlanda y las españolicas
y los españolicos (es desde la perspectiva que voy a hablar) quizás sepamos como
nadie la fusión del mito de Europa y el mito de la socialdemocracia. Europa era
el reino de Jauja del que disfrutaban las nórdicas y los nórdicos, donde
gobernaban los socialdemócratas amigos de Felipe, nuestro Felipe González. Y él
nos llevó a Europa, a la Comunidad
Económica Europea, y a la modernización hispánica de tercera. «Estado del
Bienestar», «Europa» y «Socialdemocracia» eran sinónimos.
Ahora
vivimos en una crisis económica que está desarmando los órdenes de todas las
esferas que el “Capitalismo de rostro humano” nos aportaba.
¿Ha
sido súbito este derrumbe como el Muro de Berlín? No, no el pensamiento liberal
- conservador aprovechó la desmoralización que traía el Capitalismo Popular y
la caída de la URSS y su Telón de Acero para borrar del espacio ideológico
capitalista a la Socialdemocracia Post – crisis del Petróleo de 1977.
Frente
a Thatcher la alternativa socialdemócrata fue “más Thatcher”. La Tercera Vía
triunfó. De ella sólo se salieron una mijica Auvry y Jospin. Los demás, incluso
nuestro Borrell el Breve, se cobijaron bajo el paraguas del dueto Blair –
Giddens.
Ahora
la crisis financiera, una crisis cíclica del capitalismo, ha dejado a la
socialdemocracia desorientada, sin proyecto. Sólo queda ocupar el espacio del
centro, es decir, el espacio a – político del tecnopoder y recordar las hoyas
de Egipto, aquellas prestaciones sociales que paliaban el conflicto, mientras
el capitalismo continuaba con su dominio.
Tecnopoder
y melancolía, a eso se reduce el espíritu socialdemócrata contemporáneo, lo
cual únicamente le permite dar un leve palo y decir: “Lio, lio, yo no he sio”.
Carece de un proyecto alternativo, inclusive dentro del propio Capitalismo en
el Fin de la Historia.
Si
esto le sucediese sólo a la socialdemocracia actual no me preocuparía, el
problema es que la melancolía cunde entre las izquierdas, carecemos de relato,
de un proyecto radical, el cual no nos lleve al ayer plácido del Estado del
Bienestar, ya un mito. La alternativa pasa por el viejo lema de Rosa
Luxemburgo, quien militó en el Partido Socialdemócrata Alemán, «¡Socialismo o
Barbarie!». El socialismo vendrá en bici, si hacemos caso al título del libro
de Jorge Riechman. El tiempo de las humeantes locomotoras, los aviones y los trasatlánticos
ha pasado.
La
barbarie está instalada como eje dominante de las sociedades capitalistas y del
mundo globalizado. La socialdemocracia es un buen ejemplo para aprender en
carne ajena, como la melancolía es la enfermedad de quienes no superan el duelo.
La
nueva Europa debe fundarse en el lema de “¡Proletarias y proletarios del mundo
uníos!”, se debe repensar qué es el socialismo, o cual es el proyecto a corto
de las izquierdas que van a llegar en bici. Y para ello no todo vale, las
movilizaciones son necesarias para quebrar la ideología alienante – dominante,
pero requieren de nuevas simientes para sembrar este campo abonado. Es
necesario saber que “Zamora no se toma en una hora”. El capitalismo no está en
ruinas, que nadie se engañe. Y la salida por las izquierdas debe pasar por
salirse de él paulatinamente, sin utopías.
Nota del Abuelo Cebolleta: Yo no sé montar en bicicleta, pero
estoy dispuesto a aprender.

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