PRESENTACIÓN.

Contexto personal:
"[...] leve y pasajera y articulada y lógica, como ya he dicho, una de esas perturbaciones que no nos impiden seguir trabajando, ni condicionarnos de manera sensata, ni ser formales, ni tratar con las demás personas como si nos sucediera nada; una de esas perturbaciones que seguramente pasan inadvertidas para todo el mundo menos para el que la siente, una de esas que todos tenemos de vez en cuando. [...]" (Javier Marías, 1989).
Contexto de creación:
Cualquiera que visite esta ciudad, Granada, con un aborigen sabrá que si de algo estamos orgullosos los granainos es de nuestros miradores.
Yo no soy asiduo de los celebres miradores albaycineros de San Miguel o San Nicolás, ni me ubico en la Torre de la Vela. Prefiero un lugar de sombras humildes, un conjunto de torres de la muralla de la Alhambra, que hasta hace pocas décadas fue prisión militar. Desde aquí soy visto y veo.
Las "vistas" son la asunción de la posición en el espacio y el tiempo que metafóricamente me permite asumir un punto de referencia relativo, en el cual me siento cómodo, el de la 'teo -ría'.
Este blog responde a dos necesidades: Razonar en voz alta y en público sobre algunas cuestiones cívicas, las cuales someto a crítica para ser yo criticado. Un cuaderno abierto a lo cotidiano y a lo contingente.
Y por otra, liberar a "El que escribe" de mi servidumbre.
Todo lo que aquí se escriba es temporal, no pretende sentar cátedra, pues no estoy investido como tal, ni impartir doctrina, pues no soy ni maestro ni sacerdote. Es un espaciotiempo de provocación.
Todo pretende regirse por una frase del Gran Barbudo: "Bienvenidos todos juicios fundados en la crítica científica" (K. Marx). Gracias.

viernes, 26 de abril de 2013


Filosofía de la Praxis, Miseria de la praxis de la filosofía.
La enésima escisión de una escisión convoca.
La velocidad de la acción nos marea…
El delirio de la reflexión parece paralizante, o realmente paraliza.
Podría seguir dando palos de ciego o a ciegas. De un tiempo hasta esta parte me sumo a casi todo, porque no creo que la depauperación consiga movilizar a la sociedad, sino la creencia de que somos capaces de quebrar lo establecido. De que como bien decía ayer Juan Torres en Granada: “lo establecido lo impone gente con pasaporte, no abstracciones mitológicas”.
El 25 A ha sido un éxito de «la maquinaria del miedo» que dirige el orden público en Madrid y en España, no por el número de agentes de policía concentrados, mayor que el de manifestantes, sino por la campaña sistemática de generación de miedo ante los incidentes que se iban a producir. ¿Quién de ustedes, que desean que sus retoños se eduquen en una cultura democrática activa, es tan irresponsable de llevarlos a una concentración que se define por uno de los sectores concurrentes, el gobierno, como “una guerra abierta”?
Quizás quienes hacen política desde las instituciones pequeñas o quienes se mueven desde los movimientos sociales sean conscientes como nadie de la situación límite, y ello requiere acción ya. Quizás quienes trabajamos encadenados a papel seamos conscientes de que ésta es una situación límite y divaguemos siendo demasiado prudentes para que no se pierdan energías emancipatorias. Pero sea cómo sea, ambos somos y nos reclamamos de una tradición que se denomina: «filosofía de la praxis». Gramsci no utilizaba monóculo, requería dos cristales en sus gafas.
Se debe buscar la complementariedad: “de cada cual según sus capacidades y a cada cual según sus necesidades”. No, no nos podemos parar, pero sí se debe saber que tod@s los portavoces no se pueden enfrentar en un plató de televisión a los sabedores del todo, ni todo el papel impreso es sagrado ni toda acción es creadora de conciencia. “El camino es largo y es lento”, decía Patrícia Rodríguez en Peligros (Granada) el pasado fin de semana desde su experiencia en los movimientos sociales.
Pues eso, somos pobres y nuestras energías son especialmente frágiles, somos puretas y con un cenáculo nos creemos l@s tribun@s a los que un sueño le ha sido revelado el camino a la tierra prometida, vivimos en un magma de liderazgos, pero eso no justifica que pongamos la carne de los demás en la parrilla cuando nos venga en gana, porque los espacios se queman y la conciencia merma.      

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