Dos cuestiones democráticas: El miedo y el tercer y cuarto sector.
Gil Calvo agudo, como casi siempre, pero me suscita dos cuestiones sobre la democracia una manifiesta y otra oculta u ocultada.
La manifiesta aparece desde el primer instante hasta el final: ¿Por qué en España la explosión sociopolítica no llega a los niveles griegos o italianos si nuestros datos son tanto o más duros? La repuesta es una incógnita, pues nos salimos de la regla. Quizás la búsqueda en lo presente o en el corto plazo sea lo que la propicia. Algo lógico, las ciencias sociales son producto de una labor científica y de una construcción y de una reproducción ideológica. La historia y la cultura política actual y contemporánea en España oficialmente se remonta a los las estrategias, las tácticas, los personalismos, etc.(, en los hechos de facto, positivos,) que se sucedieron en la Transición (sacra o secularizada). En la década de los sesenta del siglo XX se encuentra el año cero.
Bajo mi punto de vista, como marginal de las academias, la cultura política española decimonónica, en la que aún vivimos, está marcada por "el MIEDO" a la presencia de la ciudadanía en las calles. Un ejemplo: tema de un libro de texto de los ciclos de primaria, secundaria o bachillerato: "La Segunda República y la Guerra Civil", son una dualidad teleológica, finalista inseparables. Y tod@s las y los que estudiamos lo hicimos hacen durante y tras el franquismo. El MIEDO A LA CONDICIÓN CIUDADANA desde el reinado de Isabel II, por no remontarme un poco más, está en nuestras venas, se manifieste como algo expreso o latente, como politicismo o apoliticismo.
Pero la actividad democrática, como toda acción política, requiere, además, de otro ingrediente, la disponibilidad de tiempo. Y el paro en los sectores que nos dotan de tiempo no se tiene en cuenta. El paro se mide por: "la burbuja inmobiliaria" (desempleo masculino principalmente) y "el porcentaje de jóvenes en las listas del desempleo". ¿Y el paro en el tercer y cuarto sector, áreas donde predominan las mujeres y somos minoría algunos hombres? Son el campo del cuidado, de la asistencia, de la formación no reglada, de la cultura, del fomento del asociacionismo o la dinamización social, etc., todos esto es superfluo en un periodo de crisis: "porque son improductivos", "porque esas mujeres (y esos hombres) pueden volver a las tareas domesticas y, así, ahorrar", etc. El patriarcado de los espadones de ayer es reproducible hoy.
Quizás haya que salir a las tiniebals de la caverna para empezar a distinguir lo que creemos verdades y lo que pensamos sombras.
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