Las caras de Granada en el espejo de sus basuras.
Una huelga de basuras muestra la cara de la ciudad tal y como se despierta después de haber pasado una ajetreada noche, despeinada y con legañas. Tal como es, sin aliños, ni cosmética masculina o femenina.
Es un lugar común en las ciencias sociales que observando su basura se puede conocer el comportamiento y el modo de vida de una población. En Granada hemos tenido muestras de sobra en estos días para observarlo.
Nos engañábamos si pensábamos que reciclábamos de forma normalizada, no, no es así, fuera de los contenedores se podían ver bolsas con envases, botellas y basura orgánica, por no hablar, de las cantidades de cartones.
Nos engañábamos si pensábamos que reciclábamos de forma normalizada, no, no es así, fuera de los contenedores se podían ver bolsas con envases, botellas y basura orgánica, por no hablar, de las cantidades de cartones.
Nuestra basura decía algo más, nuestro consumo es más sencillo, no aparecían electrodomésticos de pequeño tamaño ni otros productos como complementos del vestir o material escolar en buen estado. La recesión se nota.
Y, finalmente, la cantidad de basura acumulada y su duración en las calles nos ha mostrado el verdadero rostro de la realidad económica, social y política de Granada. Un servicio público, gestionado por una supuesta empresa privada, en cuyo capital es mayoritario el Ayuntamiento, es un asunto que no merece la mediación de la institución municipal, algo lógico en los Estados Sociales y de Derecho. Por contrario, el sumo Edil llama al ejército para que solucione las cosas. Frente a la basura sólo cabe el uso de las fuerzas armadas. Triste, muy triste.
Y por favor, que nadie haga extrapolaciones facinerosas, ¡Qué hay gente paa too!, y no estoy por dar esas ideas cuando esta democracia anda en paños menos que menores.
Y por favor, que nadie haga extrapolaciones facinerosas, ¡Qué hay gente paa too!, y no estoy por dar esas ideas cuando esta democracia anda en paños menos que menores.
Carta enviada al Director de Ideal, 21 de enero de 2013.
No hay comentarios:
Publicar un comentario