Cuando lo nuevo cansas.
Siempre
que se inicia un camino sobre la tierra, que ya es toda geografía, es porque
los caminos existentes ya no te llevan a donde deseas. Lxs exploradorxs que
comienzan la apertura de la senda tienen una obsesión clara, negar la virtud del
resto de las veredas y asumir para sí todos los adjetivos y los sustantivos
positivos e incorporan ‘neologismos’ para
definir lo que es un camino.
Cuando
las expediciones europeas en el reparto colonial alpinista de los ocho miles
atacaban las cumbres del Himalaya y el Karakorum siempre ponían a los mejores
de sus montañeros, que no senderistas, y a un militar. La razón era obvia, no
sólo era una cuestión de aventura, sino de honor patrio. Todas las expediciones
se adjetivaban con nuevos términos, utilizaban nuevos materiales, pero el jefe
de expedición tenía puño de hierro. Ahora, las expediciones se mueven por
promotores privados que desean ver su bandera en la cima o por turistas que le
da igual que se quede alguien en una pared, porque lo suyo es una cabeza de
león en el salón disecada, llámele foto en la cumbre.
Ahora,
como siempre, se lleva el guante de seda en lo nuevo, la cantidad de adjetivos
que pueden caber en el campo semántico del buenismo es interminable, más el
proyecto envuelto en guante de seda sigue regido por el puño de hierro. Las
izquierdas intentamos crear un frente amplio y lo hacemos eligiendo
sucesivamente a quienes lo van a organizar y a quienes lo van a dirigir, las
asambleas se suceden para elegir horizontales y provisionales equipos
directivos. Que espontáneamente aparecen por ciencia infusa…
¿Las
asambleas? ¿Por qué no nos cuestionamos cómo funcionan las asambleas? Si yo voy
a la asamblea con mi gente organizada y sabiendo que teneos la mayoría más uno,
seguro que se acuerda lo que deseo. Llámelo ‘movimiento social y político’ pero
las asambleas las ganamos los nuestros. Ahora, eso sí, lo ha decidido una ‘Asamblea’
no se podrá poner en duda. El sacro instrumento democrático donde no se cumple
el certis paribus, sino que algunxs vamos con los deberes del dominio hecho, otrxs
van con los deberes democráticos, "ésxs no saben de qué va esto", "se quedaron en
el buenismo de las izquierdas primigenias", "seudointelectuales de mierda". Además, sabemos aliñar nuestro
dominio con caras nuevas a las que sorprendemos sobre la marcha al incluirles
en nuestra propuesta.
¿Y el
programa?, eso que Julio Anguita decía que era lo importante, “no se puede
discutir”, “falta tiempo”, “ya están las redes sociales para colgar tus
enmiendas”, etc.
"enmendar.
(De emendar, infl. por el pref. en-).
(DRAE, XXIIª Edición).
¿Y cuándo
algo no se puede enmendar? Porque lo que plantea es obvio y tiene carácter
expresamente instrumental, y una Asamblea no es un lugar donde se debate lo
instrumental, por lo tanto: ¿en qué se la mesa de debate: "debo apretar una tuerca del 6 con una llave del 9 o del 4 por
ser original"?
¿Y cuándo
no se puede enmendar? Porque no tiene arreglo, porque no cabe sobre ello una
discusión como tal, porque es un tópico y un mito detrás de otro, cuestionarlo es una ramplona cuestión de inquina personal, porque en lo impreso no hay argumentos sino opiniones poco fundadas. ¿No hubiera
sido más lógico haberlo dicho con tiempo suficiente para que se presentaran
textos alternativos? ¿Se sabe lo qué es una tormenta de ideas?, ¿Con suficiente
tiempo para que cualquiera aportara su propuesta desde cero?
El
frente amplio de las izquierdas si por algo debe comenzar es por aceptar que
los adjetivos buenistas, al igual que el nominalismo, no crean una realidad
buena ni nueva. Y que la crítica no sólo implica el compromiso con el proyecto de quien critica, sino que hace crecer el proyecto. “Pluralismo” es antitético con
univocidad. Sintetizar, es el último paso de la dialéctica, si se alienta una
pluralidad de tesis, se podrían debatir una pluralidad de antítesis y desde
ellas consensuar unas síntesis. Quien señala la piedra que se debe utilizar para
una palanca señala el objetivo que se desea levantar.
Saberse
o creerse nuevo no te hace nuevo. Y si te lo crees, lo nuevo cansa.
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