La Maldición de Malthus, la Maldición del Club de Roma, la Maldición del Naturalista, la Maldición Ecológica.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/29/actualidad/1359487026_928889.htmlSeamos serios, hablemos matemáticamente: "La población crece de forma geométrica, mientras los recursos para ella lo hacen de forma aritmética", indudablemente se produce un desfase.
Sin embargo, en España cuanto más crece "la clase media" (ergo se produce un mayor reparto de recursos para más amplios sectores de la sociedad) decrece la población. Pero la dicha no es plena, pues se invierte la pirámide demográfica: se estrecha la base y se ensancha la cúspide, por lo tanto, nuestro sistema de pensiones se descalabra.
Por partes, ¿Cuántos recursos necesitamos producir para dotar a la población de una calidad de vida adecuada?, ¿Cuántos recursos producimos y no utilizamos, infrautilizamos o simplemente tiramos a la basura en buen estad?, ¿Cuál es la cantidad de población que vive en lo superfluo y cuál es la cantidad de la población que en distintos niveles vivimos con carencias de aseso básicas: alimentación, vivienda, medicina, educación, cultura, etc? Estoy seguro que todo se puede cuantificar. Operativizar nos hace serios. ¿Pero deseamos comparar a palo seco estas realidades?, ¿Por qué no mostramos un diagrama de barras donde esto se compare?
Bien, ahora "la Maldición de Malthus", "la maldición del Club de Roma", "la maldición del Naturalista". Para ser riguroso, les invito a leer el Primer Ensayo sobre la Población de Robert Malthus, aunque en las librerías encontrarán el Segundo Ensayo homónimo. La ventaja del Primero respecto al Segundo es que en aquel el piadoso R. Malthus habla a calzón quitado. Expuesta al comienzo de este texto su tesis primordial, ahora toca presentar su magnífica alegoría: "Imagínese que dios celebra un gran banquete [para aquellos que va a situar a su derecha en el Juicio Final] mientras llegan hasta la mesa masas de pobres pidiendo explicaciones sobre por qué ellos no pueden sentarse en aquella majestuosa mesa", la respuesta es sencilla, al igual que en el Juicio Final, decide el infalible extraterrenal, Dios, y contra la decisión de alguien así no se puede apelar o presentar un recurso, en el cielo no existe el Tribunal Constitucional, solamente se permite pedir clemencia a los intermediarios señalados para tal, por lo tanto, no acuda a Santa Rita con el refrán, "Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita", sino en su condición de patrona de los Imposibles.
Hasta aquí, he sido riguroso. Piensen ahora en repasar algunos pasajes dedicados a reflexionar (criticar) la Teoría de R. Malthus en los Grundisse de ese mentiroso perverso llamado K. Marx.
Paso a ahora a ser quimérico, les propongo reflexionar en un vivir sostenible desde la perspectiva de un ecologismo desarrollado desde el marxismo. Y hago esta precisión porque el ecologismo no es ontológicamente de izquierdas, es mucho más flexible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario