¿Quién teme a J. - L. Mélenchon?
(Reflexiones sobre la Primera Vuelta en las Presidenciales francesas de 2012).
Leo con avidez todo lo que ha sucedido durante la campaña presidencial en Francia y los resultados electorales, y como siempre me suceden varios interrogantes. Lo de leer a Sócrates (a través de Platón y Jenofonte) no es bueno para salud en estos tiempos inmediatos.
En lo publicado aparecen dos constantes, la necesidad de todos los medios por establecer equivalencias entre Marie Le Pen y J – L. Mélechon, que por cierto, se parecen como un huevo a una castaña, y que vistos los resultados electorales pescan en caladeros muy diferentes. La similitud entre ambos es la llamada a la indignación, la muestra de que existen amplios sectores de la población, que con mayor o menor elaboración crítica, estamos hasta las narices de lo que sucede, de que los invisibles mercados manden, Le Pen llama a un “Cirujano de Hierro”, erradiquemos la política, y Mélenchon a una VI República, construyamos un nuevo espacio democrático.
Ahora la cuestión es la Segunda Vuelta, J –L. Mélenchon pide el voto para Holande y M. Le Pen hace mustis por el foro, ante esto J. – L. Mélenchon debería ser alabado por su coherencia, pero no, continua siendo contemplado como una gran amenaza.
Todo el mundo sigue haciendo llamamientos en contra de los “populismos” nacionalistas. Y hacen equivalentes “Nacionalismo” con “Anti – globalización”, vuelven a poner en el mismo nivel a M. Le Pen y a J. – L. Mélechon, sin hacer referencia a l representante de F. Holande, A. Montebourg. El populismo en J. – L. Mélenchon no lo veo, seré un estúpido que no ha dedicado parte de su vida investigadora a estudiar el fenómeno populista en España, tanto en la figuras de Joaquín Costa, siguiendo los textos de mi maestro A. Ortí, ni del populismo de V. Blasco Ibáñez, ni el de Alejandro Lerroux de la mano de Álvarez Junco. Soy un neófito en la materia, si hago caso a N. Townson, A. Lerroux no era un populista, sino un centrista de derechas, al estilo de F. Bayrou, un verdadero hombre de Estado.
Pongo mis tesis sobre la mesa:
· M. Le Pen representa el fascismo remozado, ha superado a su padre, es más moderna y más inteligente. Pero tiene como contrincante a N. Sarkozy, quien rivaliza con ella en fascismo, utilizando éste último sí, el populismo más burdo. M. Le Pen no es populista, es simplemente fascista.
· N. Sarkozy es un populista nato rebosante de gestos, de llamadas a las vísceras.
· F. Holande es un buen comunicador, pero un comunicador del Centro de Altos Estudios de París[1], es decir, un Mandarin, (que se salven los protagonistas de la novela de S. de Beauvoir), que ha sido preparado para gobernar, como la vieja capta francesa.
· A. Montebourg como el resto de su capta, que no clase, sabe comunicar, sabe gestionar, sabe ejercer el poder y sabe vestirse de oropeles populistas en la medida que lo puede hacer un burócrata educado para gobernar.
· J. L. Mélenchon ha sido el revulsivo de las izquierdas, esas izquierdas que despiertan, que reivindican la política como salida a la ofensiva liberal conservadora, que llama a la resistencia y al ataque. Podría preguntarse cualquiera ¿Quién teme a J – L. Mélenchon?, ¿Por qué todo el mundo se obsesiona, menos yo, en compararlo con M. Le Pen?, ¿Cuál es el peligro Mélenchon? ¿Sus mayores culpas son haber evolucionado del troskismo al socialismo y ahora reivindicar éste desde fuera del PSF?
· De Los Verdes no puedo hablar, la integración de sus reivindicaciones en la agenda de todos los partidos y la ofensiva liberal - conservadora, llamada por algunos ‘crisis’, los ha borrado del mapa, por otro lado, más que le pese a Dani “el Verde”, “cuyo movimiento no es ni de derechas ni de izquierdas”, es lógico.
Volvamos a España, ¿Qué hubieran votado los españoles de poder haberlo hecho en las presidenciales francesas? Quizás tiene razón un íntimo amigo, el señor González, este país debe ser disuelto y convertirlo en una colonia.
Aquí si miramos con un poco de atención, el espacio de M. Le Pen está copado por dos fuerzas políticas, el sector profundamente fascista del Frente Nacional lo capta el Partido Popular, y los ramalazos populistas Unión Progreso y Democracia.
Todo esto viene a consecuencia de este artículo de El país, hoy 24 de abril de 2012, http://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/23/actualidad/1335208919_287463.html, en el que Jordi Varquer expone como existe preocupación, sobre todo por la Comisión Europea, ante el auge de los “extremismos”. La foto que ilustra el artículo no es la de M. Le Pen, sino la de J. L. Melenchon puño en alto, reconforta verla, la vuelta de la política la simboliza el puño en alto de las izquierdas, a pesar de que esa no sea la intención del diario. A cabalgar y si ladran mejor.
Los fascismos nacieron como fórmula de responder a la degeneración tecno – corrupta de los movimientos demócrata – liberal – burgueses, al mismo tiempo, las izquierdas se radicalizaban. ¿Sucede ahora lo mismo?, ¿Qué legitimidad tienen el señor Barroso o el señor Almunia para dar lecciones de corrección a todo el mundo?, ¿Qué legitimidad tiene los sumos tecnócratas de la comunidad para imponer la verdad, que solamente ellos poseen?, ¿El purificador botafumeiro situado en Bruxelas es superior a cualquier razonamiento crítico nacido del debate democrático?, ¿Plantear una VI República que recupera la capacidad de los ciudadanos para decidir sobre su presente y su futuro dentro de Europa y dentro de Francia es populismo?, ¿Se puede comparar esta propuesta al fascismo de M. Le Pen?
Los tecnócratas positivistas no comprendieron nunca la receta de su fundador: sin religión no se puede ejercer el poder.
[1] Que nadie dude de mis miserias respecto a ese Centro académico, donde pude recalar y por una mala elección renuncie a él. Ahora quizás sería un buen burócrata integrado.
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