PRESENTACIÓN.

Contexto personal:
"[...] leve y pasajera y articulada y lógica, como ya he dicho, una de esas perturbaciones que no nos impiden seguir trabajando, ni condicionarnos de manera sensata, ni ser formales, ni tratar con las demás personas como si nos sucediera nada; una de esas perturbaciones que seguramente pasan inadvertidas para todo el mundo menos para el que la siente, una de esas que todos tenemos de vez en cuando. [...]" (Javier Marías, 1989).
Contexto de creación:
Cualquiera que visite esta ciudad, Granada, con un aborigen sabrá que si de algo estamos orgullosos los granainos es de nuestros miradores.
Yo no soy asiduo de los celebres miradores albaycineros de San Miguel o San Nicolás, ni me ubico en la Torre de la Vela. Prefiero un lugar de sombras humildes, un conjunto de torres de la muralla de la Alhambra, que hasta hace pocas décadas fue prisión militar. Desde aquí soy visto y veo.
Las "vistas" son la asunción de la posición en el espacio y el tiempo que metafóricamente me permite asumir un punto de referencia relativo, en el cual me siento cómodo, el de la 'teo -ría'.
Este blog responde a dos necesidades: Razonar en voz alta y en público sobre algunas cuestiones cívicas, las cuales someto a crítica para ser yo criticado. Un cuaderno abierto a lo cotidiano y a lo contingente.
Y por otra, liberar a "El que escribe" de mi servidumbre.
Todo lo que aquí se escriba es temporal, no pretende sentar cátedra, pues no estoy investido como tal, ni impartir doctrina, pues no soy ni maestro ni sacerdote. Es un espaciotiempo de provocación.
Todo pretende regirse por una frase del Gran Barbudo: "Bienvenidos todos juicios fundados en la crítica científica" (K. Marx). Gracias.

jueves, 26 de abril de 2012

Carta enviada al Director del Diario Ideal de Granada:
Señor Director del Diario IDEAL de Granada:
Tiempos de delatores.
Usted es joven y no lo recordará, pero enfrente de un lateral del Convento del Carmen, donde está el Ayuntamiento de esta ciudad, en la calle Escudo del Carmen, hubo un cine de sesión continua, el Regio. La sala poco a poco fue perdiendo público e intentaba con pelotazos polémicos recuperar a los espectadores de antaño. En la antepenúltima sesión de la proyección del “Caso Almería”, justo a la misma hora que había Religión en el instituto, yo fui a ver aquella película. A la mañana siguiente supe que el cine había sido incendiado por la ultraderecha esa noche.
La anécdota es insulsa si no pensáramos en otra película censurada en la Transición, la truculenta “El crimen de Cuenca” de Pilar Miró. En ambas aparece un personaje secundario, casi inexistente: “el chivato”, “el delator”. Las dos películas cuentan las acciones de terrorífica tortura y desprecio a la ley por dos errores policiales.
Pero lo importante es que metafóricamente recordaron a lo que a partir el 1 de abril de 1939, tras el bando leído con voz marcial y amenazadora por Fernández de Córdoba  en Radio Nacional de España, sucedió en este país. ‘Los chivatos’, ‘los delatores’ afloraron por  los pueblos y las ciudades de todo el suelo patrio. Con motivos políticos o por los más bajos instintos llevaron a las cárceles y a los paredones a miles de convecinos. Hoy las gentes con piel más clara sufren el mismo castigo por parecer Tuaregs en Mali.
Las propuestas de doña Esperanza Aguirre, del señor  Féliz Puig o del señor Ministro Fernández Díaz, de forma aterciopelada nos retrotraen a esos oscuros días. Ante lo que para ellos es la vuelta de la Edad de las Masas, pues no comprenden que éste es un tiempo de Multitudes, por las marchas del 29 de abril, el 1 de mayo o la celebración del aniversario del 15 – m, el 12 de mayo, nos ‘desposeen’ de nuestros derechos políticos de reunión y manifestación pacífica, mediante la intimidación, para investirnos con el dudoso honor de ser  “delatores”.
Finalmente, si por la celebración de la permanencia del Granada C.F. se producen deterioros del mobiliario público, ¿A quién podremos multar?, ¿Se podrá delatar?
Gracias.
Jesús Ortiz López

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