Jarrones Chinos y limitaciones de
mandato.
El
juego político tras la muerte del dictador Francisco Franco giraban ente la
«ruptura» y la «reforma». Se optó por la fórmula del “atado y bien atado”, por la reforma engalanada con «rupturas
cosméticas».
El
pasado tenía canas y una leyenda de sangre y caos. Los herederos del ayer
dictatorial eran encabezados por el orondo Manuel Fraga, los exiliados de
exterior por el «diablo» Santiago Carrillo y el exilio interior por el afable
Enrique Tierno Galvan. Esas eran figuras apergaminadas, que no se correspondían
con la sociedad del Seiscientos, del consumo de tupperware y de los sueños nórdicos.
España
tenía que salir del ostracismo internacional y quería dar la bienvenida al progreso
– Europa, requería personas que no hubieran participado en la “Guerra”.
Necesariamente jóvenes entre la treintena y los cuarenta y tantos. Adolfo Suárez
y Felipe González representaban como nadie aquella «generación de consenso».
La «juventud»
como mito redentor de la cultura política ha evolucionado de aquella sociedad
de consumo de masas a esta sociedad de consumidores aislados. Contra la
«dictadura» y la «carnicería», la juventud del ayer, contra la corrupción y las
instituciones superadas, la juventud del hoy. Ése es el mismo mantra.
El
anuncio de no volverse a presentar a las próximas elecciones a la presidencia
de la Junta por J. A. Griñan ha traído a la palestra a una candidata in pectore
de 36 años. Mujer y joven. Nadie se
cuestiona mucho más de su perfil, nadie se pregunta por: ¿Qué renovación puede aportar
esta «alevín» criada en el vivero de la
burocracia del Partido? Es decir, es joven, quizás suficientemente preparada,
pero no trae aire fresco en su currículo ni en sus ideas.
J. A.
Griñan propuso, junto a esta «renovación», la limitación a dos mandatos
consecutivos para la Presidencia de la Junta. Hagamos un cálculo muy simple: si
se agota la actual legislatura, la candidata tendrá 38 años. Si consigue la
jefatura del gobierno durante dos legislaturas consecutivas tendrá 46.
Ahora
pensemos en la tesis de Felipe González: “Los expresidentes somos como los
jarrones chinos, estorbamos en todos sitios”. A este paso la longevidad de los
jarrones chinos será tremenda y nuestra capacidad de producción inaudita,
atendiendo la esperanza de vida. Con 46 años una mujer, la cual sólo ha vivido
del Partido, jubilada y remunerada por el erario público. Indudablemente
podremos montar un sinnúmero de bazares orientales y exportar jarrones hasta a
la propia China.
¿Nadie
se cuestiona que lo importante son las ideas y no el márquetin más simplón de
la eterna adolescencia? La «democracia
alejada» en la que vivimos las españolas y los españoles necesita un cambio
radical, el cual no puede llegar de manos de apparatichiks criados para
controlar y para no cambiar nada.
«Joven»
y «nuevo», «joven» y «diferencial» no son sinónimos.
(Carta enviada al diario Ideal)
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