PLURALIDADES: LA MASA AMORFA TERRITORIAL Y LA PLURALIDAD IDEOLÓGICA
Uno de los principales enemigos
de «la pluralidad», procede del relativismo post – moderno, e incluso post –
materialista. En este sentido, puede parecer que defiendo posiciones “eurocétricas”
o calificaciones similares. Soy muy crítico con muchas formulaciones “multiculturalistas”.
Leo sobre los distintos modelos
de democracia «representativa» y «directa». Y miro a los muros derruidos de mi
patria.
No hace demasiados años en
política comenzó a aparecer un tipo de descalificaciones del mismo tipo. Hábiles
burócratas, bien preñados de demagogia, comenzaron a enarbolar las banderas de “las
personas normales”, “los descamisados”, contra “los Intelectuales”. En este
caso se jugaba con ventaja, entonando la igualdad se pretendía imponer la masa
amorfa y el imperio del número.
Esto fue utilizado principalmente
en los partidos de izquierdas por los aparatos burocráticos, quienes se
convertían de este modo en absolutos dominadores. Hoy escucho ecos en el PCE e
IU.
Pero no tengo que ir fuera de mi
habitación para oír cómo se enarbolan los mismos pendones enfrentados de centro y periferia: “si
aseguramos la presencia de la gente de toda la provincia, seremos más plurales”.
Esta concepción de la pluralidad, la pluralidad territorial es una estafa. La
naturaleza de lo político - ideológico no se estructura por los territorios
donde uno vive.
Griten Ustedes: “Jacobino”. La
naturaleza territorial procede de una fórmula aristocrática de control y de
reparto del poder en la Edad del Estado pre - moderno y un modelo de control
policial – militar en el Estado moderno. Actualmente en el mundo globalizado es
un sistema de estructuración burocrática, que en ningún caso concibo como
neutral. La rutina burocrática implica una manifestación indudable de dominio.
“La pluralidad territorial”, “capitalinxs vs.
catetxs” es tan viejo como el hilo negro. Tras el XXVIII Congreso del PSOE, que
perdió Felipe González por culpa de lxs
marxistas, el equipo organizativo de Alfonso Guerra acabó sistemáticamente con
el partido plural que se encontraron en 1975, tras la clandestinidad. Aquel
PSOE estaba lleno de corrientes ideológicas. Únicamente los catalanes
representaban una opción territorial, el PSC continua siendo un partido
federado y un partido más plural que el PSOE, no solo por la disyuntiva
catalanista vs federalistas. El PSC es la suma de muchos partidos pequeños y
ello no ha podido diluirse.
A. Guerra en el 82 ya había
eliminado, marginando o expulsando a las gentes que integraban las corrientes
en las provincias. No podía eliminar a las cabezas, aunque finalmente lo consiguió.
Conozco a personas que se han mudado
de un lugar a otro y han emigrado de siglas: “porque aquí gobiernan estos”. Yo,
al menos, cuando he salido de mi ciudad natal, trasladé mi ficha de militante
de Izquierda Unida a esa localidad y participé en la vida política del lugar
como lo he hecho siempre.
Decididamente si se desea
asegurar la pluralidad en política, es necesario pensar las dinámicas de diálogo
y de representación a partir de «diferencias ideológicas», que dentro de una
organización son diferencias en todos los niveles: en la forma de organizarse,
en las estrategias y tácticas a seguir, etc. Atender únicamente a criterios
vetustos de lo que era el modelo administrativo – burocrático es o un error o
un acto interesado y con consecuencias de mala fe. Caer en una lógica gerencial
es un anacronismo inadmisible, es olvidar la división entre «policy» y «politic».
Y lo que ha significado esta distinción para la labor de las administraciones
públicas.
En una misma organización se parte
de un bloque de ideas comunes respecto a la división política de su contexto, desde
ahí deben existir y propiciarse que las diferencias «ideológicas» se manifiesten.
Otra cosa sería intentar convertir las organizaciones políticas de las
izquierdas en una muestra de trajes regionales programada por la Sección femenina.
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