POR
AMOR AL ARTE
Hace muchos, muchos años un domingo, en el que no tenía
obligaciones en Andalucía, recuerdo que desemboqué en la Cuesta de Toledo, al
comienzo, no sé si seguirá allí, había un bar tipical hispanis que decía “Aquí
no es tuvo Hemingway”. Era una llamada a las y los patrios. Allí no había ni
cornamentas ni orejas ni atributo taurino alguno.
Sería por aquellos años que una noche tras otra acababa un poco pasaíco en El Torico, la decoración era acorde al nombre de los
propietarios del lugar: toros de lidia triunfantes, toreros banderilleados,
mozas con motera y poca vestimenta más. Pablo Carbonell y sus Toreros Muertos,
regentaban el local para perdidos de la noche madrileña.
Posteriormente tuve amigas y amigos que defendían con
ardor el arte de Cuchares. Por partes, ‘arte’
es toda aquella manifestación que produce una extrañeza estética en el
individuo. Sangre, riesgo, tortura, etc. Cuando en algunos países se prohíbe una
exposición que utilizaba trozos cuerpos humanos, nos cuestionamos la libertad
creativa o la dignidad humana debían prevalecer.
Sangre, riesgo, tortura, etc., la bestia contra el
arte, pues no hay razón en la relación, sólo "pasión" (perdón, llámenlo con propiedad "visceras", porque esta pasión tiene poco que ver con la "PASIÓN" de las románticas y los románticos exaltados). La estética de un toro bravo en el
campo, como la estrella nevalensis en Sierra Nevada ya merece su protección, no hay necesidad de arrancar a la una ni torturar al
otro para que sean bellos y para que debamos asegurar su supervivencia. Del mismo modo no hace falta un caballo con un cuerno para dibujar un unicornio.
Sangre, riesgo, tortura, etc., la estética del bailarín
en el albero. Mi familia materna eran y son pintores y, del mismo modo, pintureros. Ah ¿No sabe que es un pinturero?, se lo explico: son aquellos
diestros que muestran con elegancia y donaire en los medios de un bar o una
taberna las gracias y las técnicas que
se describen en el Cosio, sin necesidad de la presencia de otros para mostrar
sus dotes.
Por lo tanto, y apelando a la belleza, y citando de
nuevo a Maqui Navaja después de ajustar cuentas con un policía que maltrataba a un anarquista en los calabozos de una comisaría en una viñeta: “Popelle, en un mundo sin moral y sin ética a la gente decente
únicamente nos queda la estética”.
Por estética si desean ejercer de carniceros
en el tendido de Sol pueden hacer un curso de manipuladora o manipulador de
alimentos y de matarifes. Llenen su domicilio de instrumentos taurinos y muéstrenlos
como restos arqueológicos o funden un museo etnológico de usos y costumbres, quizás les desgrave en Hacienda.
Porque, lo diga Hemingway, Picasso, Sabina o el
porquero de Agamenón, no existen razones para que ustedes legitimen el maltrato.
Ayer viendo Vacas de Medem disfruté de la estética, no sometí a nadie a tortura, ni creo que torturaran a nadie en ese alarde y reflexión sobre la tierra, la identidad, la violencia, el pasado y la modernización.
Ayer viendo Vacas de Medem disfruté de la estética, no sometí a nadie a tortura, ni creo que torturaran a nadie en ese alarde y reflexión sobre la tierra, la identidad, la violencia, el pasado y la modernización.
¡¡¡Deléitese!!!, cíñanse un traje de luces y arrímense
a la mesa de una tasca, donde sus
amigas y amigos disfrutan de una copiosa merienda, y muestren sus dotes para
emular al gran maestro de Camas. Incluso póngase una coleta.
Bastante barbarie sufrimos como para que Ustedes, sea
por motivos benéficos, por simple
negocio (vs. ocio), por artesanía, por gimnasia o por tradición nos salpiquen con violencia
gratuita y con sangre que tan mal lava.
Quieren ARTE, ¿arte con bestias? ¿bien vs. mal? ya son
bastantes las bestias que pueden propiciarle un combate justo sin necesidad de
encerrar a nadie en el círculo de la muerte.
Newton fue un indeseable personalmente, pero nadie
niega sus virtudes como científico. Porquero de Agamenón ha pasado a la
historia, como el barquero, por decir la verdad. Por argumentar con razón y
pasión, lo demás son meras exposiciones de un tánatos innecesario.

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