PRESENTACIÓN.

Contexto personal:
"[...] leve y pasajera y articulada y lógica, como ya he dicho, una de esas perturbaciones que no nos impiden seguir trabajando, ni condicionarnos de manera sensata, ni ser formales, ni tratar con las demás personas como si nos sucediera nada; una de esas perturbaciones que seguramente pasan inadvertidas para todo el mundo menos para el que la siente, una de esas que todos tenemos de vez en cuando. [...]" (Javier Marías, 1989).
Contexto de creación:
Cualquiera que visite esta ciudad, Granada, con un aborigen sabrá que si de algo estamos orgullosos los granainos es de nuestros miradores.
Yo no soy asiduo de los celebres miradores albaycineros de San Miguel o San Nicolás, ni me ubico en la Torre de la Vela. Prefiero un lugar de sombras humildes, un conjunto de torres de la muralla de la Alhambra, que hasta hace pocas décadas fue prisión militar. Desde aquí soy visto y veo.
Las "vistas" son la asunción de la posición en el espacio y el tiempo que metafóricamente me permite asumir un punto de referencia relativo, en el cual me siento cómodo, el de la 'teo -ría'.
Este blog responde a dos necesidades: Razonar en voz alta y en público sobre algunas cuestiones cívicas, las cuales someto a crítica para ser yo criticado. Un cuaderno abierto a lo cotidiano y a lo contingente.
Y por otra, liberar a "El que escribe" de mi servidumbre.
Todo lo que aquí se escriba es temporal, no pretende sentar cátedra, pues no estoy investido como tal, ni impartir doctrina, pues no soy ni maestro ni sacerdote. Es un espaciotiempo de provocación.
Todo pretende regirse por una frase del Gran Barbudo: "Bienvenidos todos juicios fundados en la crítica científica" (K. Marx). Gracias.

jueves, 13 de septiembre de 2012


Dicen que: “el tiempo es oro”, ante la premura de los acontecimientos y de las celebraciones debo escribir someramente mi posición sobre la propuesta de “Documento Político para la Asamblea Constituyente de Izquierda Abierta”.
http://www.izquierdabierta.es/index.php?option=com_content&view=article&id=106&Itemid=112
Lo hago justamente después de haber manifestado mi desacuerdo con la forma y el fondo del Documento en la Asamblea de la Provincia de Granada. Y lo hago porque el sistema de turnos cerrado no me ha permitido explicar el por qué.
Como he manifestado creo que Izquierda Abierta es mucho más que este texto que puede tener errores gramaticales, ortográficos, etc., los cuales para muchos son «la forma del documento», humildemente, pienso que se equivocan si imaginan que mi desacuerdo se refiere a eso. No soy quién para tirar la primera piedra a quienes han intentado escribir un texto de referencia, les reconozco su trabajo, pero no puedo por ello dejar de disentir.
No voy a espulgar el texto, no me parece de recibo sin que los redactores me puedan replicar, además señalar que “en la línea tal o en el párrafo cual yo cambiaría” me parece un acto estéril pues ni los documentos están numerados, y se encuentran ya en la fase de máquinas. Deberá ser en las resoluciones que salgan de la Asamblea, donde se plasmen las modificaciones que se acuerden, si es que se hacen, pues no poseo más que una duda razonada.  
Es por ello, por lo que creo que no es baladí explicar mi enmienda a la totalidad.
 

Melancolía de la Tercera Vía.
En el “Documento Político para la Asamblea Constituyente de Izquierda Abierta” muestra en  diferentes capítulos una descripción de algunas de sus esferas de “la Crisis”, que sufre la sociedad actual, la del viejo Primer Mundo y, particularmente, España.
Se puede observar como en la esfera privada por excelencia: la economía, se ha gestado “una profunda crisis”, adjetivable como “financiera”, “Una  crisis sin precedentes del  sistema capitalista". Esto puede ser tergiversado, las crisis del sistema capitalista son periódicas (o cíclicas), consustanciales a él. La devastación de la crisis actual se puede comparar, y se compara, con el Crac del 29, por ejemplo, del cual, como es sabido, se salió en menor tiempo gracias al estallido de la Segunda Gran Guerra Mundial en 1939, que vino precedida por un extraordinario incremento en el gasto militar (gasto público). En los años setenta la “Crisis del Petróleo” fue: “Una  crisis sin precedentes del  sistema capitalista”. Las economistas y los economistas capitalistas suelen usar términos apocalípticos para justificar sus vueltas de tuerca. [¿Deben las izquierdas seguir esa senda?]
Acto seguido el documento describe el segundo factor fundamental  “el terrorismo global”, un nuevo tópico: el 11 de septiembre de 2001, de lo que se deduce «el miedo global».
Ambos elementos alcanzan de lleno lo público: la política, sintetizada en la Democracia (a la que en escasas ocasiones se define como “Democracia Burguesa”) y los Bienes y Servicios Públicos o Semipúblicos, los cuales integran el Estado del Bienestar. El miedo y los intereses financieros están quebrando las consecuciones del “Estado del Bienestar” y la “Democracia”, elementos sacralizados en el texto, por mención, no por omisión. [¿Puedo yo contradecir esto desde posiciones de izquierda transformadora y democrática?]
La respuesta de la ciudadanía, perdón, del ‘pueblo’, (las clases medias y bajas), es “la rebelión”, “la indignación”, en síntesis,  “el motín”, el cual carece de un referente político que canalice sus inquietudes a las instituciones democráticas. Como ejemplos paradigmáticos: el 15 – m y la incapacidad de IU de crear un nuevo (neo) “Frente popular”.
Y todo esto se demuestra mediante la referencia a datos estadísticos, citas a informes de instituciones internacionales y a la obra de Tony Judt “Algo va mal” (2010). Es decir, excepto este último texto, datos positivos, descriptivos,… Incluso se apela a la construcción “de un nuevo sentido común”.
La alternativa, sencilla, crear un instrumento político para volver al Estado del Bienestar que nos libere de males tales como el “fascismo social”. [¿El fascismo puede, como el capitalismo compartimentarse?, ¿ o se caracteriza por ser un sistema totalitario?]
Hasta aquí la descripción de lo redactado.
Un simple análisis de contenido demostrará cuántas veces se citan las palabras:”ecologismo”, “feminismo”, “movimiento vecinal”, “federalismo”,  etc., pilares básicos de los que aprender para la renovación y la coordinación de las izquierdas. No deseo ahondar en otros temas, que por ser un documento sucinto, imagino que no se habrán tratado.
Ante lo dicho, el texto en su forma ignora la crítica al sistema capitalista sobre la que se sustentan el pensamiento de las izquierdas transformadoras: ‘El sistema capitalista no es una realidad exclusivamente económica o de producción, abarca todas las áreas de lo humano, públicas y privadas, y, por ende, medioambiental’.  El capitalismo es un todo y como tal debe ser analizado dialécticamente, no en cajones estancos apilables o separables. En esto, tanto la tradición de la Modernidad, como los críticos de la propia Modernidad, están de acuerdo desde antes de 1945. [Hasta aquí la erudición.]
Nuestra memoria es frágil o muy corta. Todos los ‘neos’: neo – liberalismo, neo  -conservadurismo, etc. o artefactos como ‘fascismo social’, se podrían sintetizar en la larga evolución del “Capitalismo popular”, inicialmente cristalizado por la señora Thatcher y, justo después, por la Tercera Vía.  Si se hace un análisis comparado se observará como existe una continuidad.   
 ‘Un discurso radical’ requiere, bajo mi parecer, de esta premisa: el capitalismo se siente con fuerza en esta fase en la que nos ha convencido de que vivimos una crisis sin igual: «Nos ofrecieron ser propietarios y vivimos por encima de nuestras posibilidades, somos los culpables y debemos perder lo conseguido». Ha logrado que asumamos en nuestro imaginario tales fundamentos legitimatorios para instaurar el «Tecnopoder». Ello le permite, sin ambages, mostrar su rostro menos humano. [Si es que alguna vez lo ha tenido.]
Un discurso radical propondría aprovechar esta crisis cíclica del capitalismo evidenciar su verdadera faz tanto en los periodos en las que parece humano, como en los que no.

Efectivamente, para ser necesitamos sobrevivir. Necesitamos políticas anti - cíclicas, necesitamos libertades, justicia, igualdad, solidaridad. Pero en versiones innovadoras, que apuesten por cambios trascendentales en nuestro modo de vida, no la vuelta, por vía de la resistencia, a un modelo de “Capitalismo de Rostro Humano”, que a España sólo ha llegado de forma incipiente [No cito fuentes, pero las hay en las izquierdas españolas que lo demuestran.]
Y este cambio global se puede alcanzar fomentando un cambio radical en nuestra cultura social: pública y privada. El cambio de sistema debe geminar desde sus márgenes y contemplarlo como un todo. [El objetivo de la transformación de izquierdas es transformar transformándose. No sueño con paraísos utópicos o distópicos. ]
Un cambio radical en nuestra forma de producción y consumo, en la relación con el ecosistema, en las formas de organización política, hacia una democracia participativa, un cambio en el modelo de contemplar nuestras relaciones personales y sociales, un cambio que permita al individuo superar un sistema en el cual el trabajo es el centro, para convertir la cultura en ese faro. A esto se le llamaba ‘lograr la libertad’ y ahora se le suele denominar ‘emancipación’.
Efectivamente, yo me he distanciado, no aporto soluciones concretas, ni un nuevo documento, (vivimos en el  espacio –tiempo), esas se deben conseguir en las áreas de debate de la Asamblea Constituyente y en el día a día de Izquierda Abierta.
 Pero sí llamo la atención sobre lo que está más allá de lo inmediato, es porque pienso que un «documento político constituyente» debe realizar un análisis de la realidad, indudablemente, pero no una tópica descripción plagada de frases estancas y manoseadas, debe tomar un referente múltiple para contemplar lo diverso, pero no inconexo, y puntos de vista flexibles para afrontar una situación compleja.
 Ello no elude la necesidad para una organización de izquierdas en esta hora y en este instante de asumir un instrumento potente de análisis de lo complejo: la dialéctica, la lectura integral y coordinada de  las fuerzas, estructuras o funciones, (sistema), a la que nos enfrentamos: El momento en el que se encuentra el sistema capitalista en una de ‘sus nuevas’ versiones.
Creo que por respeto a las compañeras y los compañeros debía redactar mi objeción. Reitero: no pongo en solfa su esfuerzo, simplemente creo que es necesario expresar lo potencial de otra forma, acorde con la izquierda transformadora, plural y abierta que deseamos seguir construyendo.
Por ello, la forma define el fondo, como éste debe marcar los márgenes de la forma.

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