Dicen que: “el tiempo es oro”, ante la premura de los
acontecimientos y de las celebraciones debo escribir someramente mi posición
sobre la propuesta de “Documento Político para la Asamblea Constituyente de
Izquierda Abierta”.
http://www.izquierdabierta.es/index.php?option=com_content&view=article&id=106&Itemid=112
http://www.izquierdabierta.es/index.php?option=com_content&view=article&id=106&Itemid=112
Lo hago justamente después de haber manifestado mi desacuerdo
con la forma y el fondo del Documento en la Asamblea de la Provincia de Granada.
Y lo hago porque el sistema de turnos cerrado no me ha permitido explicar el
por qué.
Como he manifestado creo que Izquierda Abierta es mucho más
que este texto que puede tener errores gramaticales, ortográficos, etc., los
cuales para muchos son «la forma del documento», humildemente, pienso que se equivocan
si imaginan que mi desacuerdo se refiere a eso. No soy quién para tirar la
primera piedra a quienes han intentado escribir un texto de referencia, les
reconozco su trabajo, pero no puedo por ello dejar de disentir.
No voy a espulgar el texto, no me parece de recibo sin que
los redactores me puedan replicar, además señalar que “en la línea tal o en el párrafo
cual yo cambiaría” me parece un acto estéril pues ni los documentos están
numerados, y se encuentran ya en la fase de máquinas. Deberá ser en las
resoluciones que salgan de la Asamblea, donde se plasmen las modificaciones que
se acuerden, si es que se hacen, pues no poseo más que una duda razonada.
Es por ello, por lo que creo que no es baladí explicar mi enmienda
a la totalidad.
Melancolía de la Tercera Vía.
En el “Documento Político para la Asamblea Constituyente de
Izquierda Abierta” muestra en diferentes
capítulos una descripción de algunas de sus esferas de “la Crisis”, que sufre
la sociedad actual, la del viejo Primer Mundo y, particularmente, España.
Se puede observar como en la esfera privada por excelencia:
la economía, se ha gestado “una profunda crisis”, adjetivable como “financiera”,
“Una crisis sin precedentes del sistema capitalista". Esto puede ser
tergiversado, las crisis del sistema capitalista son periódicas (o cíclicas), consustanciales
a él. La devastación de la crisis actual se puede comparar, y se compara, con
el Crac del 29, por ejemplo, del cual, como es sabido, se salió en menor tiempo
gracias al estallido de la Segunda Gran Guerra Mundial en 1939, que vino
precedida por un extraordinario incremento en el gasto militar (gasto público).
En los años setenta la “Crisis del Petróleo” fue: “Una crisis sin precedentes del sistema capitalista”. Las economistas y los
economistas capitalistas suelen usar términos apocalípticos para justificar sus
vueltas de tuerca. [¿Deben las izquierdas
seguir esa senda?]
Acto seguido el documento describe el segundo factor
fundamental “el terrorismo global”, un
nuevo tópico: el 11 de septiembre de 2001, de lo que se deduce «el miedo
global».
Ambos elementos alcanzan de lleno lo público: la política,
sintetizada en la Democracia (a la que en escasas ocasiones se define como “Democracia
Burguesa”) y los Bienes y Servicios Públicos o Semipúblicos, los cuales integran el Estado
del Bienestar. El miedo y los intereses financieros están quebrando las
consecuciones del “Estado del Bienestar” y la “Democracia”, elementos
sacralizados en el texto, por mención, no por omisión. [¿Puedo yo contradecir esto desde posiciones de izquierda transformadora
y democrática?]
La respuesta de la ciudadanía, perdón, del ‘pueblo’, (las
clases medias y bajas), es “la rebelión”, “la indignación”, en síntesis, “el motín”, el cual carece de un referente
político que canalice sus inquietudes a las instituciones democráticas. Como
ejemplos paradigmáticos: el 15 – m y la incapacidad de IU de crear un nuevo
(neo) “Frente popular”.
Y todo esto se demuestra mediante la referencia a datos
estadísticos, citas a informes de instituciones internacionales y a la obra de
Tony Judt “Algo va mal” (2010). Es decir, excepto este último texto, datos positivos, descriptivos,… Incluso se apela a la construcción “de un nuevo
sentido común”.
La alternativa, sencilla, crear un instrumento político para
volver al Estado del Bienestar que nos libere de males tales como el “fascismo
social”. [¿El fascismo puede, como el
capitalismo compartimentarse?, ¿ o se caracteriza por ser un sistema
totalitario?]
Hasta aquí la descripción de lo redactado.
Un simple análisis de contenido demostrará cuántas veces se
citan las palabras:”ecologismo”, “feminismo”, “movimiento vecinal”, “federalismo”,
etc., pilares básicos de los que aprender
para la renovación y la coordinación de las izquierdas. No deseo ahondar en
otros temas, que por ser un documento sucinto, imagino que no se habrán tratado.
Ante lo dicho, el texto en su forma ignora la crítica al
sistema capitalista sobre la que se sustentan el pensamiento de las izquierdas
transformadoras: ‘El sistema capitalista no es una realidad exclusivamente económica
o de producción, abarca todas las áreas de lo humano, públicas y
privadas, y, por ende, medioambiental’.
El capitalismo es un todo y como tal debe ser analizado dialécticamente,
no en cajones estancos apilables o separables. En esto, tanto la tradición de
la Modernidad, como los críticos de la propia Modernidad, están de acuerdo
desde antes de 1945. [Hasta aquí la erudición.]
Nuestra memoria es frágil o muy corta. Todos los ‘neos’: neo
– liberalismo, neo -conservadurismo,
etc. o artefactos como ‘fascismo social’, se podrían sintetizar en la larga
evolución del “Capitalismo popular”, inicialmente cristalizado por la señora
Thatcher y, justo después, por la Tercera Vía. Si se hace un análisis comparado se observará
como existe una continuidad.
‘Un discurso radical’
requiere, bajo mi parecer, de esta premisa: el capitalismo se siente con fuerza
en esta fase en la que nos ha convencido de que vivimos una crisis sin igual: «Nos
ofrecieron ser propietarios y vivimos por encima de nuestras posibilidades,
somos los culpables y debemos perder lo conseguido». Ha logrado que asumamos en
nuestro imaginario tales fundamentos legitimatorios para instaurar el
«Tecnopoder». Ello le permite, sin ambages, mostrar su rostro menos humano. [Si es que alguna vez lo ha tenido.]
Un discurso radical propondría aprovechar esta crisis
cíclica del capitalismo evidenciar su verdadera faz tanto en los periodos en
las que parece humano, como en los que no.
Efectivamente, para ser necesitamos sobrevivir. Necesitamos políticas
anti - cíclicas, necesitamos libertades, justicia, igualdad, solidaridad. Pero
en versiones innovadoras, que apuesten por cambios trascendentales en nuestro modo
de vida, no la vuelta, por vía de la resistencia, a un modelo de “Capitalismo
de Rostro Humano”, que a España sólo ha llegado de forma incipiente [No cito fuentes, pero las hay en las
izquierdas españolas que lo demuestran.]
Y este cambio global se puede alcanzar fomentando un cambio
radical en nuestra cultura social: pública y privada. El cambio de sistema debe
geminar desde sus márgenes y contemplarlo como un todo. [El objetivo de la transformación de izquierdas es transformar transformándose.
No sueño con paraísos utópicos o distópicos. ]
Efectivamente, yo me he distanciado, no aporto soluciones
concretas, ni un nuevo documento, (vivimos en el espacio –tiempo), esas se deben conseguir en
las áreas de debate de la Asamblea Constituyente y en el día a día de Izquierda
Abierta.
Pero sí llamo la
atención sobre lo que está más allá de lo inmediato, es porque pienso que un «documento
político constituyente» debe realizar un análisis de la realidad, indudablemente,
pero no una tópica descripción plagada de frases estancas y manoseadas, debe
tomar un referente múltiple para contemplar lo diverso, pero no inconexo, y
puntos de vista flexibles para afrontar una situación compleja.
Ello no elude la
necesidad para una organización de izquierdas en esta hora y en este instante
de asumir un instrumento potente de análisis de lo complejo: la dialéctica, la
lectura integral y coordinada de las
fuerzas, estructuras o funciones, (sistema), a la que nos enfrentamos: El
momento en el que se encuentra el sistema capitalista en una de ‘sus nuevas’
versiones.
Creo que por respeto a las compañeras y los compañeros debía
redactar mi objeción. Reitero: no pongo en solfa su esfuerzo, simplemente creo
que es necesario expresar lo potencial de otra forma, acorde con la izquierda
transformadora, plural y abierta que deseamos seguir construyendo.
Por ello, la forma define el fondo, como éste debe marcar
los márgenes de la forma.
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