PRESENTACIÓN.

Contexto personal:
"[...] leve y pasajera y articulada y lógica, como ya he dicho, una de esas perturbaciones que no nos impiden seguir trabajando, ni condicionarnos de manera sensata, ni ser formales, ni tratar con las demás personas como si nos sucediera nada; una de esas perturbaciones que seguramente pasan inadvertidas para todo el mundo menos para el que la siente, una de esas que todos tenemos de vez en cuando. [...]" (Javier Marías, 1989).
Contexto de creación:
Cualquiera que visite esta ciudad, Granada, con un aborigen sabrá que si de algo estamos orgullosos los granainos es de nuestros miradores.
Yo no soy asiduo de los celebres miradores albaycineros de San Miguel o San Nicolás, ni me ubico en la Torre de la Vela. Prefiero un lugar de sombras humildes, un conjunto de torres de la muralla de la Alhambra, que hasta hace pocas décadas fue prisión militar. Desde aquí soy visto y veo.
Las "vistas" son la asunción de la posición en el espacio y el tiempo que metafóricamente me permite asumir un punto de referencia relativo, en el cual me siento cómodo, el de la 'teo -ría'.
Este blog responde a dos necesidades: Razonar en voz alta y en público sobre algunas cuestiones cívicas, las cuales someto a crítica para ser yo criticado. Un cuaderno abierto a lo cotidiano y a lo contingente.
Y por otra, liberar a "El que escribe" de mi servidumbre.
Todo lo que aquí se escriba es temporal, no pretende sentar cátedra, pues no estoy investido como tal, ni impartir doctrina, pues no soy ni maestro ni sacerdote. Es un espaciotiempo de provocación.
Todo pretende regirse por una frase del Gran Barbudo: "Bienvenidos todos juicios fundados en la crítica científica" (K. Marx). Gracias.

viernes, 29 de junio de 2012


A raiz de una columna de Millas: "Miserere", El País, 29 de junio de 2012.

Soy un fulano de lágrima fácil. Hace unos días un amigo me comentaba que él se había convertido en un ecologista de pro: “Sólo leo prensa por internet”, yo me quede más bien perplejo, pues soy incapaz leer con suficiente capacidad de comprensión en la pantalla de un ordenador. Cuando era niño me llevaron al oculista porque “se me juntan las letras”, “Este niño no tiene nada en la vista, es que no sabe leer”, aquel ‘no sabe leer’ se llamaba dislexia.
Ahora, pienso en mi amigo y se me juntan las diferencias entre ambos: yo necesito leer la prensa en papel, empezar cada mañana en el café de la esquina el diario por detrás. Mi amigo trabaja cara al público, rodeado por formularios, textos cerrados. Yo aparento que laboro solo en una habitación, frente a la pantalla del ordenador, rodeado la soledad coral de mis libros en papel, palabras sin rostros, sin bocas, sin traseros atractivos.
Ahora entiendo que mi chascarrillo malafolla con los kiosqueros cada mañana, el último por un nuevo desnudo de una señora muy célebre por nada notable.  y muy poco atractiva en Interviu. Y el “Lo de siempre” en la cafetería de la  esquina que responde a mis “Buenos días”, son mis cotidianas formas de saber que sigo vivo en un universo social cada día más degradado y desdentado.
Por eso, cuando se muere un perro en el barrio, se cierra un kiosco o se jubila una panadera, a uno se le cae una lágrima, perdemos parte de nuestro entorno social y la brújula pierde su imantación, y la jaula de goma reviste sus paredes de duro cemento.  

http://elpais.com/elpais/2012/06/28/opinion/1340901112_599660.html

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