LEAN ACTIVAMENTE.
¿Qué puede
decir alguien que se pasea por la judería de Graná con Rosa Luxemburgo en la
camiseta sobre una hagiografía mediocre sobre Hannah Arent?
¿Quién
puede sustraerse de empatizar con una heroína que lucha contra todo y contra
todos? Una heroína que, además, es un gigante de la filosofía política y de las
ciencias políticas.
Mediocre la
película, mediocre la aproximación a la liberal H. Arent, liberal en el sentido
de Vargas Llosa.
Mi
admiración y mi comprensión de su
pensamiento no me hace partidario del
sistema de ideas de H. Arent.
Pedí hace
días que se la lea como a su maestro, Martín Heidegger, con la debida pausa y
el debido respeto. Pues no son fáciles. Para los admiradores de la película,
recuerden como la mayoría de las lectoras y lectores de la revista en la que
publica Arent no saben griego, y ella responde al director: “Pues que aprendan”.
Eso, pues que lean con la suficiente pausa y una actitud activa.
Ayer M.
Thachert, hoy nos muestran a otro mito del liberalismo, no sé a qué grupos de
presión les interesa llenar de ética basura
nuestro ciclo del capitalismo.
No, no
tienen ningún punto de comparación estas dos damas, como Eichmann y los judíos,
los gitanos, las gentes de izquierdas muertos, pero quienes enarbolan su figura
desde una perspectiva hagiográfica si tienen la misma intención.

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