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¿Recortes en masculino?
¿Pensando en femenino?
¿Pensando en femenino?
Normalmente siempre que se trata la situación de las mujeres
en el mundo laboral, en este caso, bajo lo que se denomina crisis, presto
especial atención. Ayer (23/05/2012) me sucedió esto escuchando el espacio que
Àngels Barceló dedico a las mujeres bajo la crisis en Hora 25, con el título “¿Recortes
en masculino?” Se podría decir que es por mi deriva feminista, en caso
contrario, no se entendería.
Pues nací varón, me educaron en un universo donde las funciones masculinas y
femeninas estaban perfectamente delimitadas, etc.
Entonces, ¿por qué? Simplemente por razones objetivas: mi universo laboral es
el femenino.
Estudié en una Facultad donde las mujeres eran mayoría entre
el alumnado, me dedique a investigar en un campo donde cada vez las mujeres ocupan
más lugares, como no alcancé la condición de funcionario y sí mi pareja, me
dediqué a la investigación, a “las labores del hogar” y el cuidado de mi hija
(a medias con mi compañera que trabajaba fija y aportaba la sal al hogar).
Ahora divorciado, soy el que se ha quedado sin nada.
Posteriormente, siempre he trabajado en espacios tradicionalmente feminizados
(formación no reglada, investigación en ciencias sociales, …) o que están
siendo ocupados por mujeres mayoritariamente.
Es decir, mi realidad es femenina y debo pensar en femenino
(aunque sea heterosexual). Mi suerte es la suerte laboral de mi género,
entendido como fenómeno cultural por el cual se realiza una división social del
trabajo. Quizás sea parte de un fenómeno nuevo, pero las conquistas de la
emancipación de ambos sexos implicará mi salida del ejercito de reserva de fuerza
de trabajo, el desempleo, y la dignidad en mis espacios laborales. Mi futuro se
escribe con “f” de feminismo.
Carta al Señor director de El País.
Jesús Ortiz López.
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